INTRODUCCIÓN
el avance de la enfermería como profesión, como disciplina, como ciencia y tecnología, ha exigido a sus profesionales hacer evidente, por medio de la investigación científica, la fundamentación teórica de la práctica que muestre la relación del conocimiento con los valores y los principios éticos y bioéticos que sustentan el ejercicio profesional de la enfermería como práctica social.
La fundamentación ética y humanitaria de la enfermería, por el contrario, se ha hecho evidente desde épocas antiguas. Se ilustra con el ejemplo del acto de cuidar que prodigó el buen samaritano al herido que encontró en el camino, y en su reconocimiento del valor de la persona humana, sin ningún tipo de discriminación racial o religiosa. Su actuación mostró la responsabilidad o conciencia de hacer el bien al otro, limpiando sus heridas y asegurando la continuidad de su cuidado para dar atención a sus necesidades básicas, al solicitar y pagar por los servicios de cuidado que le brindaría el dueño de la posada.
objetivos:
Es interesante observar que los primeros modelos teóricos y conceptuales de enfermería llevan el nombre de su autor o autora porque fueron iniciativas individuales, tales como Henderson, Orem, Rogers, Roy, y otros, los cuales se enriquecieron después con el trabajo de comprobación de grupos de enfermeras en diferentes escenarios de la práctica. En los desarrollos más recientes, las teorías de enfermería de mediano rango llevan el nombre no de los autores sino del fenómeno de enfermería que estudian, por ejemplo, la teoría de síntomas desagradables, de la auto trascendencia, de las transiciones, del estrés y adaptación de la familia, entre otras, y las llevaron cabo o están realizando grupos de investigadores. Estos enfoques conceptuales y teorías tienen como punto de partida la dimensión ética relacionada con el reconocimiento del valor y respeto a la dignidad del ser humano, el valor de la vida, la búsqueda del bienestar de la persona y las formas efectivas de atender sus necesidades y sus derechos.
En la relación enfermera (cuidador) - paciente (persona cuidada) es fundamental la aplicación de la ética comunicativa o dialógica de Haberlas, en la cual la persona se respeta como un interlocutor válido, que tiene derecho y capacidad para razonar y participar en las decisiones sobre su cuidado, sobre su salud.
Conclusión
En los diferentes comportamientos, conductas e intervenciones del profesional de enfermería y de su equipo, al realizar el acto de cuidado se debe traducir la dimensión filosófica, ética y bioética, de humanización y científico-técnica que fundamenta su conocimiento y su actuar, y que la sociedad percibe y valora como buen cuidado.
Infortunadamente, en ocasiones el contexto de la práctica y el sistema de organización no permiten mantener la coherencia esperada entre el saber ético y el saber de enfermería que debe traducirse en las prácticas de cuidado, y por tanto, la percepción de la persona que recibe el cuidado lo califica como mal cuidado o cuidado deshumanizado, al sentir o percibir que no se tienen en cuenta su valor y sus derechos como persona.
Nuestro gran reto profesional frente a estas realidades que afectan el cuidado de enfermería es promover los cambios necesarios para salvaguardar la calidad ética, científica y técnica del cuidado; es demostrar por medio de la investigación la bondad del cuidado de enfermería que ofrece directamente el profesional o a través de su equipo humano con su permanente dirección y liderazgo.
Se requiere un trabajo arduo y consistente de los profesionales de enfermería que muestre resultados convincentes de investigación para introducir políticas y sistemas de prácticas de cuidado guiados por los conocimientos teóricos de enfermería y por los componentes de ética, bioética y humanización que sustentan todas las intervenciones.
http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1657-59972005000100007&lang=es
Comentarios
Publicar un comentario